martes, 3 de marzo de 2020

HA SIDO NIÑO


Después de siete meses de descanso, pausa, (¿merecidas?) vacaciones, ya han empezado las clases en la Universidad.
Imagino que la sensación que puedo tener ahora mismo es la de una madre soltera, que no primeriza (este es mi tercer hijo lectorado), que después de un embarazo bastante tranquilo, sin trabajar, con la familia que te ayuda a todo, con viajes con amigos, con un máster de preparación al parto a distancia por uno de los mejores centros de preaparación al parto como la Universidad de Barcelona que le fue vendido como el no va más y que ha acabado con su tiempo y energía, se pone de parto en un país extranjero y, sin ayuda de familia, siente que los días empiezan y se acaban sin avisar, como si hubiera estado 9 meses (el mío ha sido primerizo de 7) subiendo una colina impinadísima y de repente se deja caer cuesta abajo y sin frenos.
La sensación que tengo ahora mismo si la pudiera teatralizar de la forma en que he enseñado las vocales este año sería: Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh!!!!!!!!!! (con dos opciones siempre: de pie, manos en la cara cubriendo los ojos para no mirar la altura y velocidad que coges o echando a correr con los brazos en alto pidiendo auxilio y avisando al resto de madres en potencia para que se lo piensen dos veces antes de embarcarse en una aventura así (la vida del profesor de vocación es más sacrificada que la de un devoto que quiere rezar por todo el mal en el mundo).
Así que aquí estamos, de nuevo sumergida en la vida del profesor que, si bien la gente no puede creerte cuando dices que no te da la vida con 12 horas de clase a la semana, ya está haciendo que no tenga tiempo para mucho más que para preparar clases, diseñar materiales, decirme todos los días que llego tarde con el trabajo de final de máster e intentar mantener mis 4-5 comidas diarias que han hecho que suba un poco de peso y empiece a recuperarme de un parto en un país tan moderno y futurístico que cuando fui a monitores durante todo el mes de febrero para formarme y estar lista para cuando llegara el momento, tuve médicos que hasta me visitaban a mi oficina para explicarme las cosas y decirme cómo iba a ser todo y cómo tendría que respirar para poder sacar todo adelante (en la vida me volveré a ver en la tesitura de tener cursos de formación personalizados porque el curso en el que me apunté NO tenía suficientes personas apuntadas).
Y bueno, ya con todo casi en marcha, he podido encontrar un mini ratito para enviaros algunas fotos de mi último mes antes del parto, en el que he dado muchos paseos porque los médicos de aquí me recomendaron mucho andar porque una vez pariera iba a pasar mucho tiempo sentada. Así que os envío algunas fotos que ejemplifican mi último mes antes del parto y el comienzo de mi nuevo y tercer hijo llamado Aussie (nombre común aquí que significa originario de Australia).


Se me han copiado un poco desordenadas pero las voy explicando:


Uno de los 50 mejores hospitales a nivel mundial :) Tras mi primer hijo nacido en Kazajistán, mi segunda en Ghana y mi tercero en Australia, he podido ver cómo he ido mejorando en condiciones en las instalaciones y recursos. Debo decir que como siempre ocurre, la calidad humana y profesional no va unida al desarrollo tecnológico únicamente y mis médicos han sido excelentes en los tres hospitales en los que he dado a luz :).




El pasillo del quirófano y de las salas de lactancia a las que estoy yendo ahora :)


El quirófano.


Los médicos cuentan con una sala (heladora) donde descansar entre turno y turno.





En el hospital se me ha habilitado una sala para seguir con mis formaciones y preparaciones para la nueva vida que me espera.


Los médicos de aquí dicen que es bueno descansar cada hora y mirar un poco atrás para coger fuerzas con las siguientes nuevas tareas.


En casa los médicos me recomendaron hacer ejercicios antes del parto. Me dieron todo el material necesario (pelotas de pilates, esterillas para meditar, libretar para ir apuntando todos los síntomas).


Mis paseos antes del parto:



Mi primer picnic sola con concierto y tortilla de patatas. Estos australianos saben lo que se hacen.


He ido a clases de danza (forró: baile superdivertido brasileño) en este precioso templete en el parque de New Farm.


La ciudad tiene un barrio donde se encuentran la mayoría de las empresas. Pese a parecer una megápolis, es una zona muy tranquila en la que no te parece estar rodeada de miles de personas. Nadie corre o pone malas caras porque alguien se cruza en su camino. Todos parecen estar en una pausa perenne entre horas.


Al lado del Jardín botánico me encontré esta maravilla. Hay varios por la ciudad.




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La ciudad está diseñada alrededor del río Brisbane (llamado a veces Maiwar). A 10 minutos andando de casa me encuentro con él y es de las mejores cosas que he hecho desde que llegué: pasear antes de que caiga el sol por una de sus laderas. Ya he recorrido gran parte pero aún me falta.



El puente Story, que conecta el norte y sur de la ciudad.


Dos veces al mes hay un mercado donde la gente trae una maleta llena de cosas de segunda mano (puedes encontrar gente también que hace cosas a manos o que vende cosas que todavía lleva la etiqueta) para vender baratísimo o regalar. 




En medio de la ciudad puedes encontrar una piscina y una playa artificial gratuitas que sirven de oxígeno sobre todo para los jóvenes después de sus trabajos o estudios.





Espero que os haya gustado el paseo por Brisbane y por mi nueva vida que acaba justo de empezar. 


Seguimos en contacto.

Ruth.

2 comentarios:

Aniuska dijo...

Me ha encantado la foto del árbol lleno de lucecitas ☺️
Ahora que ya has parido te toca alimentarlo, así que sigue contándonos tus anécdotas que eso le dará vidilla.

Unknown dijo...

El próximo picnic: un buen plato de paella🥘🍷... y en compañía 👫.😙😙