miércoles, 21 de septiembre de 2016

POCO A POCO COMO UNA MÁS

Poco a poco me voy acostumbrando a esta realidad.

Recuerdo el primer día cuando llegué, que me parecía imposible de entender la forma que tienen de recargar el móvil o la dificultad que tenía para saber cómo tenía que poner el prefijo de un número de teléfono para llamar.

Poco a poco me voy acostumbrando a esto. Es cierto que he conseguido escuchar el aviso que me da el cerebro cuando está absorviendo demasiada novedad. Como bromeo con la otra profesora: un objetivo por día y me doy por satisfecha.


La verdad es que a veces siento que llevo aquí toda la vida, otra que no tengo aún la suficiente seguridad para ir sola a algún sitio al que no sé cómo llegar. Otras simplemente espero a que todo llega, porque al final de una forma o de otra, todo llega, se soluciona y se asimila.

AL HACER LA MALETA

COSAS QUE NECESITAS TRAER DE ESPAÑA

Este apartado es más para la gente que vaya a venir como yo, para un tiempo. Voy a intentar enumerar cositas que puede ser útil que traigáis o no de casa:
-Adaptadores: los adaptadores NO hace falta que traigáis porque aquí son muy baratos, no llegan a 1euro y en España los encontré a 6 euros.
-Ropa: aquí venden de todo. Aunque todo el año sea verano, cuando cae la noche sí que es recomendable tener un pañuelo o una chaquetilla.
-Repelente: aquí venden de todas las clases. No hace falta traer repuesto para todo el tiempo. Venden, además, sprays para poder matar todo bicho viviente que haya en la habitación.
-Comida: será una tontería pero lo que estoy encontrando carísimo es la comida. Yo me salvo con la leche porque no tomo, pero productos por ejemplo como el aceite de oliva es carísimo. Quesos, latas de atún en conserva. Si vais a ir a España y volver varias veces al año y sois de comer cositas específicas, sí que os recomiendo traer media maleta con cosas envasadas al vacío. Yo de momento no echo nada menos pero eso sí, todo lo que compres, si no es local, lo pagas. Para que os hagáis una idea: una lata de atún pequeña como las que venden en España, son 2 euros mínimo.
-Productos de higiene: las compresas son bastante malas y los champús y geles de baño carísimos. El otro día vi un champú que costaba 8 euros.


COSAS QUE NECESITAS LLEVAR SIEMPRE EN EL BOLSO:

-Botella de agua
-Repelente: para cuando cae el sol.
-Crema de sol
-Gafas de sol
-Desinfectante de manos. A mí no me gusta pero hay veces que en los baños públicos no hay agua y no hay otra manera de lavarse las manos. Al cabo del día, del polvo de las calles, las manos y uñas acaban negras.
-Pañuelos de papel. Por lo mismo de antes pero por escasez de papel o servilletas.
-Frutos secos: venden cacahuetes en cada esquina. Nunca sabes cuándo vas a llegar a casa ni qué va a pasar.
-Linterna: ya os he dicho. El sol… ahora está, ahora no está. J
-Abanico. Los locales me miran como diciendo: ¿por qué no venden esto los vendedores del tráfico?
-Paraguas: para la época de lluvias, que creo que empieza ahora. El chubasquero no es nada recomendable porque te puedes desintegrar con el calor que hace debajo del plástico.


MÁS CURIOSIDADES

Os doy un batiburrillo de cosillas que me han llamado la atención hasta ahora. Voy a intentar hacerlo lo más ordenado posible:

LA GENTE
No sé si ya lo he comentado antes pero es algo que llama mucho la atención cuando llegas y empiezas a interactuar con la gente del lugar: no sé si es por el calor, porque suelen comer sólo una vez al día, pero la gente vive como en una profunda meditación, como he leído en Ébano, en una inerte espera. Si hay cola, esperan, si hay mucha gente esperan, si no está la persona que buscan, esperan. Siempre esperan y además saben hacerlo. No oirás un grito, una mala cara o gesto. Se sientan en el trotro y esperan hasta que se llena, empieza a diluviar sin descanso durante horas, se resguardan y esperan. Se quedan como mirando al infinito, como si estuvieran organizando todas las tareas que tienen que hacer durante el día, pero yo personalmente creo que, viendo cómo viven en el momento presente, más bien se quedan vivos en un mundo entre el real y el imaginario, a lo mejor dialogando con sus antepasados, a quien tanto aprecian y respetan.

MERCADOS
Puedes ver la ropa tendida en la barandilla de la calle como si fuera un chiringuito. No usan mesas ni mostradores para colocar nada. Todo el mobiliario de la calle sirve para poder vender tus productos.

MEZQUITAS
De camino al mercado vi una mezquita en construcción digna de las de Estambul. No esperaba ver una construcción tan grande aquí.

TROTROS
Suelo coger trotros para moverme a todos los lados. Es más lento, agobiante si tienes muchas cosas en las manos y el aire no entra por las ventanas que muchas veces están hasta cerradas, pero es muy barato y estás rodeada por unos minutos o horas de gente del lugar.
Hubo un día muy gracioso. En la radio se escuchaba una canción al parecer conocida y casi todos los pasajeros empezaron a tararearla al unísono. No me veo yo un autobús español cantando a Lola Flores o el último hit del verano.
El tráfico creo que ya os he dicho que es algo con lo que no puedes contar. Para ir a un sitio puede que te cueste diez minutos o toda la tarde. Esto, además del calor, que la gente de aquí alivia con un pañuelo que llevan todo el día para irse secando el sudor, ha hecho que baje el ritmo y sólo pueda hacer una actividad o dos al día.
Algo relacionado con esto es que ningún coche, taxi o trotro tiene cinturones en los asientos de detrás y que los niños suelen ir encima del copiloto sin cinturón y la mayoría de pie asomados al salpicadero para no perderse ningún detalle.
Algo a lo no me acabo de acostumbrar es que al entrar al trotro no pagas. Debes esperar a que el hombre encargado te mire y entonces le preguntes cuánto vale según la parada y pagues.


IDIOMA TWI
Ya he aprendido a que “medasi” significa “gracias” y “yedasi” “de nada”; “mepachó” es “por favor” y “sorriuuú” es “lo siento.

VENDEDORES DE CALLE
¿Os he dicho ya que un día vi a un hombre vendiendo básculas entre los coches mientras estaba parado el tráfico?
Las calles se llenan de personas vendiendo de todo. Mientras llega un cliente, ellos esperan tumbados en el suelo, adormilados para reducir al mínimo el esfuerzo.

LLUVIA
El otro día, cuando volvía del banco, empezó a llover. Siempre soy demasiado optimista y creo que llego a los sitios en menos tiempo del que se necesita en realidad. Sin embargo esta vez, al ver que los locales se metían a resguardarse debajo de los edificios, decidí seguirles y hacer lo mismo. En cuestión de segundos empezó a caer agua como si estuviéramos en una selva y no dejó de llover hasta pasar una hora. Confié en su grado de experiencia y me dije: hasta que no se muevan, aquí me quedo. Se acercó la hora de mi siguiente clase y al ver que llovía menos y algunos se aventuraban a salir, salí cubriendo todo lo que llevaba encima y empecé a correr. Próxima compra: un paraguas!

Os dejo aquí la imagen de las bolsas de plástico de agua que os comenté en otra ocasión.









LA UNIVERSIDAD

EL BANCO
Ya tengo cuenta ganesa pero no os creáis que no me ha costado. La chica, amabilísima, estuvo varias horas con una sonrisa de oreja a oreja el primer día hasta que consiguió hacer todos los pasos para decirme que esperara dos semanas para poder recibir la tarjeta y el número de cuenta.
Cuando volví el día que me dijo no debió de apetecer ayudarme y haciéndose la sueca, me dijo que volviera el miércoles, a partir de las 8:30 cuando quisiera. Cuando volví a las clases, una de mis asistentes me preguntó y cuando escuchó la historia me dijo que no esperara hasta el miércoles. Me había dicho ese día porque era festivo e iba a estar cerrado. Volví antes del miércoles y cuando me vio entrar, sonrió y puso cara de niña a la que acaban de pillar haciendo una travesura y sabe que no le van a regañar.
Otra cosa que me llamó mucho la atención del banco fue el primer día, cuando sentada en la mesa de esta chica, vi como una chica al lado estaba rellenando una hoja para informar que se había cambiado de domicilio. Hasta ahí, todo bien. Lo más gracioso es que esa hoja tiene un apartado en el que tienes que hacer un mapa para situar el domicilio nuevo y abajo te dejan unas líneas para que les expliques como llegar a tu buzón.
INSTALACIONES
Dentro de la Universidad hay de todo: varios mercados, farmacias, bancos, bares, restaurantes, pistas de fútbol, voleybol, baloncesto, gimnasio, piscina y todo rodeado de verde. Quiero apuntarme a hacer algo de deporte pero no me hace mucha gracia ir con los estudiantes. A ver si esta semana puedo ver qué actividades y horarios tienen.
Los recursos en la Universidad no son abundantes pero las asistentes hacen lo imposible para que la clase tenga de todo y pueda dar la clase lo más cómoda posible. El otro día no pude utilizar el proyector en una clase porque no encontramos el mando pero un profesor me enseñó un palo que había detrás de la pizarra para darle al botón de encendido en las alturas. A veces nos empeñamos en usar tecnología cuando el recurso está delante de nuestros ojos.
ALUMNOS
Son un amor. Respetan, escuchan y están muy entusiasmados con el aprendizaje de un idioma. Cuando caminas por el campus, muchos estudiantes te saludan, aunque no te conozcan y hacen que parezca que estás en casa.

El otro día preguntando en clase me llamó la atención que la mayoría de los estudiantes se levantan entre las 4-5 de la mañana para poder llegar a la primera clase de las 7:30 y vienen sin desayunar. Que lleguen a las últimas horas de clase despiertos casi es un milagro.


Una peluquería. No sabía que quemaban las trenzas...

CONOCIENDO ACCRA

Cuando vas a algún sitio de vacaciones, aun estando poco tiempo, puedes darte maña y ver los sitios más importantes del lugar. Cuando vienes a vivir y a trabajar a un sitio, el tiempo pasa más lento y tus prioridades son muy distintas.

Apenas he visto nada de Accra desde que he llegado. No conozco ningún lugar típico merecedor de una foto en la guía turística. No sé si voy muy lenta o que en realidad es muy pronto pero lo cierto es que todavía estoy con papeleos de la Universidad, haciéndome a las clases y horarios de trabajo, además de una temperatura que llega a las 30ºC a las 7 de la mañana  y una humedad que aplasta los pies al asfalto.

He salido alguna noche a cenar fuera, he ido a algún concierto e incluso he podido ir a la fiesta que celebró la Embajada de México. El festival de comida que hicieron la semana pasada en el club de polo estuvo bien pero se suma a la lista de actividades organizadas por y/o para expatriados y gente ganesa de clase media-alta.


Aquí os dejo algunas fotos. He visto algo más pero no he llevado la cámara. No me lo han recomendado e intento llevarla cuando no voy sola. No os podéis imaginar lo que me duele. Espero poder ir cogiendo confianza e ir haciendo más.

Toda una obra de arte.


En la costa y en los mercados se ve mucha más pobreza y suciedad.


Zona de costa donde se encuentra el bar local "next door". 





El pescado aquí como podéis ver lo pasan un poco... aun así está bueno y es la forma más común de comerlo. Es lo que comí ese día de playa.

La playa estaba llena de lagartos como estos, enormes. El otro día saltó uno de una valla en la Universidad a mi lado y me dio un susto que pa qué. Yuri me dijo que uno le cayó encima de la cama mientras dormía. Akuna matata!!!



Aquí tenéis las pocas fotos que pude hacer del mercado de Makola:



Estos edificios son nuevos y tienen las viviendas más caras de todo Accra, con vistas al centro comercial...




Fotos de calle mientras el trotro se detiene y mis paseos por las calles a pie:






Una de las estaciones de trotos. Me encantó encontrarme ese jaleo de repente.





MI CUEVA AFRICANA

Después de dos profundas limpiezas de la señora Filisia, así quedó mi casita en el campus de la Universidad.
Ya estoy hecha a las hormigas que a veces se atreven a subir a la cama, a lavar a mano, a la ducha con agua caliente después de calentar agua en un hervidor dos veces y echarla en un cubo grande dentro de la bañera. Os prometo que de hacerte parte del proceso de conseguir tener agua caliente, salgo de la ducha con una sonrisa de orgullo y felicidad.
Me he hecho botes para guardar las cosas del baño con botellas de plástico e intento reutilizar todo lo que puedo. Aquí se estila todo de plástico y quiero al menos intentar no comprar cosas que puedo hacer con otras. Bastante plástico uso con las botellas y bolsas de agua.
No hay persianas, algo a lo que ya me acostumbré en Alemania y he conseguido que me guste. Te acuestas con el mismo ruido que te acompaña todo el día: un generador de luz que está justo debajo de mi ventana. Los cuervos te despiertan antes de que suene el despertador y te parece que no callan hasta que te levantas.  Es una pasada despertarse y ver todo verde. Hay árboles preciosos alrededor.
Por la tarde noche los estudiantes se reúnen en el parque de enfrente y empiezan a rezar. El otro día también los encontré por la mañana antes de ir a clase. Gritan, cantan, bailan, se tumban en el suelo, se arrodillan, dan vueltas por todo el parte, solos y acompañados, rezan. Y todo en voz alta. El primer día como ya os dije me asusté por qué no sabía qué era, ahora hasta me gusta y me puedo sentir hasta acompañada.

Desde la ventana, al tener las hojas de las palmeras a la altura de mi casa, veo y escucho pájaros de muchas clases. Desde aquí se te olvida el tráfico infinito que empieza nada más salir del campus.

Aquí os dejo las fotos del antes y el después:





El llavero que me regalo mi sis, para mi nueva casa.


Aquí estáis casi todos. Hay algún hueco porque hay gente de la que no tenía foto de este verano. Me falta imprimir la foto de mi Elena. 


CUMPLEAÑOS A LA AFRICANA

El día de cumpleaños para mí siempre es un día muy especial; suelo organizar una gran fiesta, invito a muchas personas y me encanta recibir llamadas y abrazos felicitándome el día.
Sin embargo esta vez me acordé sólo días antes de que se acercaba mi día. La mente prioriza y se ocupa, o al menos lo intenta, de las cosas más importantes. Apenas recién aterrizada, mi mente tenía otras muchas tareas pendientes de las que encargarse.
El regalazo que me hizo llorar durante horas llegó a las 00:00 de parte de mis amigos en España: una felicitación en forma de videclip con la canción del verano y letra sobre mí. Llegó mi madre también puntual que, aunque ella odia felicitar el día de antes a las 00:00, sabe que a mí me encanta y no se lo pensó dos veces. Mi descubrimiento de este verano cantada y tocada a guitarra; un vídeo de mi sobrina Claudia cantando cumpleaños feliz, mi amiga Carmen con su gran voz y palabras, mi sis en una llamada con baile incluido y todas las felicitaciones por wassap y fb. No podía pedir nada más. La distancia se acortó durante unas horas y os sentí a todos muy cerca.
La mañana la pasé en casa hablando con mis abuelas y familiares y a la tarde quedé con Yuri para ir a la playa. Me había nombrado una zona en la playa donde había bares, música y djs. Salimos bastante tarde y el taxista no sabía dónde estaba el sitio, por lo que necesitó unas diez veces para preguntarle a la gente que pasaba por la calle, para al final acabar dejando subir a una pareja que sabía dónde estaba el sitio. Cuando los dejó en el sitio, esta pareja se enfadó con el taxista por no darles algo de dinero por haber ayudado. Aquí no hay ayuda gratis.
No me puedo olvidar del toque de atención que le hice al taxista cuando, como por arte de magia, se le ocurre parar en la cuneta de una carretera parecida a una autovía sin avisar a los coches de detrás. El camión que venía detrás nos pitó tanto que el susto me duró un tiempo. Al hospital el día de mi cumpleaños no hombre. Me explicó que iba a parar bien pero vio un agujero en el suelo y tuvo que salirse rápido. Aquí todo queda justificado.
El sitio, sin apenas luz, se quedó a oscuras en cuestión de minutos. Me dio tiempo a hacer un par de fotos. El sol, como si le hubieran dado a un interruptor de “on/off” desapareció sin avisar. Nos sentamos en una mesa, con una música ensordecedora y me quise tomar una copa de vino para celebrar pero Yuri pidió agua y a mí sólo me podía vender la botella entera… pedí un zumo para compensar la mesa y me trajeron todo el tretrabrick.
Paseamos por el paseo que iba de un extremo a otro, ya sin luz, y con el bolso agarrado de una mano y el tretrabrick en la otra, estuve sorteando cientos de personas. Era de nuevo la única blanca del lugar. La gente paseaba como si tuviera un destino fijo pero descubrí que sólo andan, mientras escuchan las músicas de los garitos sin paredes ni infraestructuras y bailan, bailan mucho, mientras andan, mientras corren, mientras esperan.
Pasaron niños con la cara pintada como si fueran de una tribu, adolescentes cantando la canción del momento, familias con bebés, mujeres, hombres, gente joven. Como si se movieran por una atracción desenfrenada, andaban ligeros al son de la música.
Quisimos atravesar uno de los bares, todos al aire libre, y parecía que íbamos en contra de la corriente. Como si estuviera ahogándome en el mar, una ola en forma de mano me cogió y me atrajo hacia ella para que bailara, pero vino otra ola y cogiéndome la otra mano me llevó al otro lado de la gente para que también bailara con ella. Sólo querían divertirse, era la única chica blanca en toda la costa de la playa pero yo salí como pude de ese torbellino de gente con ganas de ruido.
Estuvimos esperando mucho tiempo para poder coger un troto pero la gente se agolpaba en las paradas e incluso llegaba a empujarse y pegarse por subir. Cogimos un taxi al final, mucho más seguro del camino de vuelta que el primero.


Fue un día tranquilo pero muy muy africano.